Abriendo puertas dónde antes sólo había paredes: “El sueño de El Desván de la Psicología”

Hoy una de las redes sociales que visito con frecuencia me he recordado un momento que supuso un gran cambio en mi carrera profesional. Tal día como hoy, tres años atrás, me hicieron entrega de una llave muy especial. Para quienes se pregunten qué pueden tener de especial unas llaves, imagino que entenderán lo que se siente cuando te hacen entrega de las llaves de tu nuevo coche o tu nueva casa.

No se trata de la llave en sí, sino del Mundo que espera tras la cerradura.

cerrando puertas[1]Dicen, que para que lo sueños se cumplan, no basta únicamente con desearlo, es necesario pelear por ello. Lo que a mi me esperaba tras una vuelta y media de muñeca, tenía bastante que ver con los sueños. Todos queremos cosas. Unas, las queremos con más fuerza. Otras simplemente se desvanecen con el tiempo.

Mis proyectos de futuro en la infancia pasaron por querer ser veterinaria, bióloga o geógrafa. Pero ninguno de ellos llegó a buen puerto. Sin embargo, a mis 16 años, estando sentada con mi madre, contemplando mis opciones de futuro, lo tuve claro, quería ayudar a los demás. Todo el mundo se empeñaba en preguntarme “¿qué me gustaría estudiar?” o “¿qué quería ser de mayor?”. Pero en mi opinión, ambas preguntas estaban equivocadas. No se trataba de qué, sino de quién quería ser. Cuando elegimos una profesión, los años de carrera no son más que el primer paso hacia nuestro futuro, por lo que hemos de estar seguros de que seremos felices dedicando gran parte de nuestro tiempo, a ejercer aquella profesión para la que hemos sido formados.

Sí, quería ser Psicóloga y lo quería con todas mis fuerzas. Desde los 16 años ese ha sido mi sueño. Crear mi propia consulta, construir un lugar dónde poder ayudar a los demás a sanar su alma. Y hace tres años, tras la cerradura, El Desván de la Psicología empezó a cobrar vida. Probablemente escogí el peor de los momentos para iniciarme en el negocio pero, con crisis o sin ella, sentía que esto ya no podía esperar más tiempo.

Vosotros, los emprendedores, bien sabréis cuánto cuesta sacar un negocio adelante y más con los tiempos que corren. Reconozco que han sido muchos los momentos en los que me he sentido tentada a renunciar. Son muchas las dificultades que puede encontrarse aquel que lucha por un sueño. Lo primero, darte a conocer… “¿El Desván de la Psicología?, ¡¿eso qué es?!”. De horas invertidas antes de lanzar el negocio, ni hablemos. Eso sí, he de reconocer lo bien que se trabajaba en pijama.

Pero los grandes sueños conllevan tiempo. Cuando nos preguntan qué es lo que queremos, tendemos a imaginar el final de la historia, generalmente, idealizándola. Utilizamos expresiones como “lo que a mi me gustaría”, “lo que yo desearía”. Sin embargo, lo que no sabemos, es que un gran sueño, está compuesto de pequeños logros. Pasos que no podemos saltar deliberadamente hasta llegar a ese final de cuento que habíamos dibujado en nuestra mente. Con tiempo, planificación, dedicación y, sobretodo, mucha mucha paciencia. Sólo así se cumplen los sueños.

“Si tus sueños no te asustan, no son lo suficientemente grandes” R.B.

EscaleraCuanto más alta e idealizada esté nuestra meta, más grande será la caída y mayores las ganas de renunciar cuando descubramos lo lejos que estamos de alcanzarla. Por el contrario, si bajamos los pies a tierra y somos consecuentes con las posibilidades de las que disponemos, será más sencillo seguir caminando, a pesar de las piedras que podamos encontrar en el camino.

El sueño de El Desván de la Psicología ha tenido, y tendrá, muchas piedras en el camino. Pero por grandes que sean las dificultades, mayor es la satisfacción de ver que las personas que acuden al Desván en busca de ayuda van, poco a poco, sanando su alma y haciendo realidad sus propios sueños, además de el mío.

No podría dejarme a quienes me apoyaron y me apoyan incondicionalmente. Esas personas que están ahí para recordarnos el verdadero motivo de nuestra lucha, cuando nosotros parecemos haberlo olvidado.

Por todo ello y por todos ellos, solo puedo decir…

¡Un millón de Gracias!

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Ainoha Orenes, Psicóloga CV – 11.906
El Desván de la Psicología

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