Memorias de una Guerrera: «Las armaduras no fueron creadas para vencer al Amor»

«Memorias de una Guerrera»  es un apartado de mi Blog dónde podréis encontrar relatos sobre las andanzas por la vida de La Guerrera. Un personaje con el que espero que, algunos de vosotr@s, os sintáis identificad@s. 

Nuestra pequeña y gran protagonista compartirá con nosotros sus problemas, sus inquietudes sobre la vida, sus victorias y derrotas. En definitiva, todas las aventuras vividas a lo largo de su camino. Un camino que esperemos, sea largo.

Sin nada más que decir, aquí os dejo el primero de los relatos…


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Ella, como buena Guerrera, era plenamente consciente de su situación. Sabía que no había otra salida. Si quería  sobrevivir en la batalla, solo podía hacer una cosa… mirar hacia delante, y NUNCA, NUNCA, dejar de caminar.

 Pero a pesar de todo, sentía que ser conocedora de “el secreto de la vida”, no le hacía más fuerte, ni si quiera más sabia. Porque aún sin quererlo, se encontraba perdida.

Lo cierto, es que le pesaba enormemente hallarse en semejante situación. Pues la Guerrera, era un ser muy exigente consigo misma y todo aquello que estuviera fuera de su alcance, o que ella no pudiera controlar, le resultaba tremendamente odioso. En el instante en que algo así sucedía, sentía como si una fuerza ajena a su control se apoderase de su ser, amordazándola e impidiéndole cualquier movimiento que le permitiera defenderse.

A pesar de todo, la Guerrera siempre se las había ingeniado para seguir adelante. Pues a pesar de las heridas que las batallas habían dejado en su piel (o tal vez por la existencia de ellas), era lo suficientemente inteligente, quizás más de lo que ella misma podía esperar, como para saber que al final, siempre se sale adelante.

Sin embargo, cuando la Guerrera atravesaba una etapa en la que creía que por fin había conseguido construir la armadura perfecta, la espada irrompible y que conocía prácticamente aquellas estrategias que le llevarían a la victoria. Por algún motivo, aparentemente ajeno a su conocimiento, sus planes, se veían truncados.

Así es como sucedió la última vez. Aquel día, un acontecimiento inesperado llevó a nuestra  Guerrera ante una batalla para la que no estaba preparada. Aunque ella esperaba lo contrario. Había estado entrenando muy duro, todo su equipamiento era el adecuado. Pero había olvidado algo muy importante. Porque en vez de mirar en su interior, la Guerrera había invertido mucho tiempo en construirse esa armadura que le protegiera de los golpes. Además de la espada (aparentemente irrompible), que le permitiera derrotar a su enemigo en un solo intento. Pero aún así, la Guerrera no estaba preparada para enfrentarse a una de las fuerzas más grandes e invencibles que existen, la fuerza del Amor.

Esta fuerza penetró en lo más profundo de su ser, salvando cualquier obstáculo que encontraba a su paso. A pesar de los esfuerzos de  la Guerrera, a pesar de su armadura y de su espada. Nada pudo impedir, que la Guerrera volviera a enamorarse.

Ella se sentía expuesta, tenía miedo, pues presentía que ésta podía ser una de las más duras batallas a las que la Guerrera jamás se había enfrentado. Sabía que podría salir herida tras la lucha. Una lucha, que le llevaría apreciar lo realmente importante en la vida.

La Guerrera aprendería que las grandes derrotas en el camino de la vida y en este caso del amor, serían precisamente las que le llevarían a valorar que lo verdaderamente importante, se hallaba dentro de sí misma.


Momentos difíciles hay muchos en la vida. Pueden venir dados por diversas circunstancias, pero son esos momentos los que nos empujan a crecer, a fortalecernos como personas. Sea cual sea el obstáculo ante nuestro propio camino, cada uno de nosotros llevamos dentro de nosotros un pequeño gran Guerrero. Un Guerrero al que hemos de entrenar día a día para sobrevivir en esa batalla que, a veces, puede ser la vida. Un Guerrero, que también ha de estar preparado para disfrutar de cada momento, encontrando siempre lo positivo a todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

¡Vivamos nuestra propia vida, levantándonos tras la caída, creciendo y disfrutando día a día! 

 

Psicóloga Ainoha Orenes  CV – 11.906

                                      El Desván de la Psicología

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