Memorias de una Guerrera: Lucha ante la pérdida de un gran Amor

Memorias de una Guerrera”  es un apartado de mi Blog dónde podréis encontrar relatos sobre las andanzas por la vida de La Guerrera. Un personaje con el que espero que muchos de vosotr@s os sintáis tremendamente identificad@s.

Nuestra pequeña y gran protagonista compartirá con nosotros sus problemas, sus inquietudes sobre la vida, sus victorias y derrotas, en definitiva, todas las aventuras vividas a lo largo de su camino. Un camino que esperemos, sea largo.

El duelo no sólo se da cuando alguien muere. Este tipo de lucha interna, también puede aparecer ante una ruptura sentimental.  A veces, no depende de si la relación era más o menos seria, tampoco del tiempo que se haya pasado junto a esa persona. Sino, de cuán importante era él o ella para ti.


lagrima“En ese momento, sientes que el mundo se desvanece bajo tus pies. Ya nada te une a esta vida. Tu gran motivación, a quien tú considerabas tu persona, simplemente, ya no está. ¿Y ahora qué? ¿Cómo seguir adelante cuando el dolor y el sentimiento de Soledad invaden cada centímetro de tu cuerpo? ¿De dónde sacar las fuerzas para emprender un camino?”

Todo había perdido sentido a su alrededor. En el fondo,  Ella sabía que algo así podía ocurrir. Pero como Guerrera que es, tenía su mente enfocada hacia la victoria. He ahí otro de sus errores, pues Ella además de Guerrera, también era persona. Y como tal, las personas a veces sufren.

Los días pasan y todo se vuelve monótono, oscuro e insoportable. Minuto tras minuto, se manifiesta la imperiosa necesidad de volver a estar junto a esa persona, de saber de ella, de decirle cuánto se la desea. Se la echa tanto de menos. La mente, muy traicionera ella, puede incluso llevarte a creer que nada de esto, está sucediendo en realidad.

“Es imposible que algo así me esté ocurriendo a mí”, te dices. “Esto no puede estar pasando”. Pero el dolor y el sufrimiento, te arrojan a una realidad a la que desearías no pertenecer. El dolor punzante en lo más profundo de tu alma, la incapacidad de respirar y las lágrimas que corren por tus mejillas, te libran de creer que esto no es más que un mal sueño. Pues es real, esa persona existió, solo que ahora, ya no forma parte de tu vida. Y eso precisamente, es lo que más duele. 

El sueño y el apetito abandonaron a nuestra Guerrera. Dormir o comer, casi parecían un privilegio propio de la gente que pertenece a una clase emocional estable. Una clase totalmente distinta a la que, la ansiedad y el desasosiego, no dan acceso.

“La negación deja paso a la ira. No puedes evitar enfadarte con esa persona por no estar a tu lado. Sientes decepción, a veces incluso odio por el daño causado. Es curioso, le echas tanto de menos que darías cualquier cosa por volver a tenerle. Pero, también hay cabida para el odio. Y es entonces cuando el dolor aparece de nuevo.  Te culpas, le culpas y de nuevo, le odias. Por no saber luchar, por no querer hacerlo, por no quererte como tú le quieres (a pesar de todo).

El inmenso vacío te lleva a la apatía. Nada de lo que había a mi alrededor me motivaba lo suficiente como para volver a sentirme bien por dentro. Sentirse completo, era ahora algo entre idílico e inalcanzable. Sabes que tienes que luchar, pero por algún motivo no lo haces. Aquellos que caminan contigo, te dicen que algún día, todo esto pasará. Sin embargo, no puedes evitar ir dando palos de ciego por todas partes. Porque en el fondo, aún deseas que esa persona vuelva a estar a tu lado.

Cierto es, que ha habido batallas como esta de las que, con el tiempo, he salido vencedora. Pero esta vez, algo ha cambiado. Porque duele, duele mucho. Ni si quiera el tiempo parece ejercer sus dotes curativas. Te sientes tan hundido, que hasta te preguntas el porqué de todo esto, “¿quizás me equivoqué apostando por esta relación?” Entonces te das cuenta. A pesar del sufrimiento, a pesar de las batallas perdidas, a pesar de todo ello, el Corazón no tuvo miedo. Él sí que estaba listo para volver a amar a alguien, y además, no de cualquier manera. Estaba listo para amar, como si le fuese la vida en ello. Porque  cuando uno ama, lo hace sin condiciones, sin peros. 

Es seguro, que de todo esto quedará una gran cicatriz. Una marca que te hará recordar el sufrimiento vivido, pero también cuánto amaste a esa persona. De algún modo u otro, sabrás que cada momento compartido valió la pena. Y sólo por eso, algún día, verás cómo has sido capaz de levantarte, de reconstruir el Mundo que te arrebataron y así, poder seguir adelante.


Para M., con la esperanza de que le ayude en su lucha interna, porque al final todo pasa 😉

 

 

 
Psicóloga Ainoha Orenes, CV – 11.906
El Desván de la Psicología
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