TCA y redes sociales: Un problema que todxs sospechamos que existe pero que apenas se habla

octubre 23, 2020

Colaboración en nuestro Blog del Psicólogo y Nutricionista Alejandro Vera

Seguramente la asociación entre los problemas de alimentación y las redes sociales no sea algo que te suene disparatado ni que no hayas pensado en alguna ocasión. Sin embargo, ¿sabemos cómo influyen las redes sociales sobre la posibilidad de desarrollar un TCA?

 

Un modelo de belleza desvirtuado

Tal y cómo reza el título de este artículo, la mayoría de personas sospechamos que de alguna maneras las redes sociales están contribuyendo a los problemas de alimentación.

Yo no puedo proporcionar una verdad absoluta y definitiva, ya que no he hecho un estudio científico sobre el tema. De modo qué, todo lo que escriba en este artículo, es fruto de mi día a día trabajando con personas con trastornos de la alimentación y de mi conocimiento sobre el tema.

El primer argumento a favor de que algunas RRSS cómo Instagram afectan negativamente y aumentan la vulnerabilidad a padecer un problema de este tipo, es evidente: el canon de belleza.

Hoy día, seguimos compartiendo un canon de belleza que coloca a la mujer en la extrema delgadez y al hombre, en el volumen muscular. Para la mujer, cuanto menos mejor y para el hombre, al revés. Curioso, ¿no?

Esto no es algo nuevo ni que haya surgido de la mano de la aparición de las redes sociales, sin embargo, sí que lo ha potenciado. Bajo mi punto de vista, esto se debe en parte a algo que he llamado el “efecto de falsa competencia”.

Me explico mejor, considero que en los últimos años ha habido un cambio de paradigma en cuanto a la obtención de la “figura ideal”. Mientras antes esto era cosa de unos “pocos afortunados”, hoy día, cada vez resulta más obligatorio para todxs, especialmente para la mujer, cumplir con dicho canon.

Esto tiene que ver con qué las redes sociales cómo Instagram conforman un escaparate donde mostramos lo mejor de nosotros, aunque sea mentira. Para este cometido todo vale: filtros, retoques, ángulos imposibles y todo tipo de ocurrencias.

Instagram se ha convertido en nuestro currículum personal y el de los demás, donde evaluamos y analizamos cómo está el mercado. La exigencia es alta y todxs con nuestro autoengaño, nos forzamos los unos a los otros a estar a la altura de las circunstancias.

 

La ausencia de pensamiento crítico

Hace relativamente poco, unos padres muy preocupados trajeron a su hija a mí consulta porque sospechaban que algo no andaba bien.

Efectivamente así era, Laura (nombre inventado) había comenzado a hacer dietas para “cuidar su alimentación” lo que había deparado finalmente en conductas restrictivas y dañinas en relación a la comida.

En una sesión y trabajando el vínculo con ella, le pedí que me enseñase sus redes sociales, en concreto, su perfil de Instagram. Lo que pude apreciar a primer vistazo, es que su feed estaba compuesto en su mayoría por selfies de ella misma.

Era evidente que Laura tenía un ligero sobrepeso, sin embargo, la mayoría de fotos que ella colgaba no reflejaban esto, sino que más bien, todo lo contrario. En concreto, me detuve sobre una en la que se veía su rostro en primer plano.

Me costaba reconocerla, así que le pregunté si ella se reconocía en aquella foto. Laura no entendía mi pregunta.

Tras insistir un poco más y pedirle que me contase como había editado aquella foto de sí misma, entendí lo que estaba pasando: Laura estaba confundida, muy confundida.

Pese a que ella era consciente de que había retocado algunos aspectos de aquella foto, a pesar de ello, le parecía la realidad. Laura carecía de una habilidad llamada pensamiento crítico.

Si acudimos a un espectáculo de magia y el mago nos sorprende con un gran truco, lo más posible es que pensemos que es un gran profesional y no, que la magia existe.

Eso ocurre gracias al pensamiento crítico, mediante el cual somos capaces de tener un juicio centrado en la realidad. Sin embargo, esta es una habilidad que se desarrolla con el paso de los años durante la infancia y sobre todo, en la adolescencia.

¿Es posible que Instagram esté anulando el pensamiento crítico de los más jóvenes?

 

Más información de la que podemos asimilar

No obstante, el problema con las redes sociales (y en general con el mundo virtual) no acaba aquí. La información es libre y cada cual, puede consumir la que le venga en gana.

Sin embargo, con las mentes más jóvenes y/o más vulnerables, esta ley se tambalea. Por si no fuera poco con la publicación de cuerpos, es que también se publican consejos.

Existen multitud de “influencers” que son concebidos (y quizás lo sean) cómo casos de éxito, que además de mostrar sus logros, ofrecen consejos para que el resto de mortales también lo hagamos.

Si juntamos esa ausencia de pensamiento crítico con la vulnerabilidad, obtenemos personas que es posible que se dejen influir más fácilmente por mensajes que atentan contra su salud mental y quizás no lo sepan.

Incluso en muchas ocasiones, estos mensajes ocurren en pro de una buena causa cómo puede ser el Real food, la alimentación consciente, etc., donde sin darse cuenta (o eso quiero pensar), se encuentran dando pautas de adelgazamiento.

Y en este punto resulta inevitable hacerse una pregunta: ¿de quién es la responsabilidad? ¿de quién informa o de quién consume la información?

Alejandro Vera – Psiconutricionista de Grulla Psicología Y Nutrición