Empezaremos con un par de preguntas sencillas…
- ¿qué hace la mayoría de la gente cuando siente dolor de cabeza?
- ¿y cuando se rompen algo a causa de una caída?
Probablemente estés pensando que la respuesta es obvia. Cuando tenemos alguna dolencia física, que no remite con los recursos de los que disponemos en casa y cuya presencia comienza a interferir de manera significativa en nuestra vida diaria, no hay duda alguna, acudimos al médico en busca de una atención adecuada que ayude a detectar la causa del problema y, de esta manera, poder tratarlo.
Entonces, ¿por qué no hacer lo mismo cuando estamos tristes, cuando nos sentimos desbordados o agobiados? En definitiva, ¿por qué no hacer lo mismo cuando lo que duele es el alma?
Nos guste más o nos guste menos, el dolor es también una parte inequívoca de la vida y por mucho que nos empeñemos, no resultará de gran utilidad evitarlo, ignorarlo o posponerlo. Ante ello, decidimos poner en marcha los recursos de los que disponemos para afrontar el problema, hasta que logramos encontrar una solución adecuada.
Pero, ¿qué pasa cuando sientes que no eres capaz?, ¿cuando la situación te supera?. ¿Qué ocurre cuando el sufrimiento es tan grande que apenas puedes manejarlo? Entonces puede que haya llegado el momento de admitir que necesitas ayuda. Pero, ahora bien, una vez dado el primer paso, no siempre es sencillo saber por dónde continuar.
¿Qué aspectos debo tener en cuenta una vez he tomado la decisión de que necesito ayuda?
Si realizas una búsqueda en Internet de un/a Psicólogo/a, verás que son muchas las opciones que encuentras, quizás hasta demasiadas, lo cual no facilita demasiado las cosas. Por eso, es necesario que dediques algo de tiempo al proceso de toma decisiones.
- En primera instancia, puedes optar por preguntar a gente de tu círculo cercano y de confianza si conoce o tiene referencias de algún psicólogo. De esta manera, te quedarás más tranquil@ habiendo obtenido información de primera mano.
- En el caso de que tengas que hacer tú la búsqueda, es importante sobretodo comprobar que el profesional al que acudes tiene todo en orden (titulaciones, número de colegiado).
- Observa si dispone de página web, blog y/o páginas en las Redes Sociales que puedan darte más información sobre el profesional, su filosofía de trabajo, las especialidades que trata, los datos de contacto e incluso referencias de otras personas que ya hayan acudido al centro.
- Llama o contacta con ellos para informarte sobre los precios, las características de las sesiones o la forma de pago, pues no todos los profesionales funcionan de la misma manera. Seguro que estarán encantados de atenderte y resolver cualquier duda inicial que te pueda surgir.
- Puedes tener en cuenta la proximidad del centro en función de dónde residas, lo cual reducirá considerablemente las opciones.
- Cuando lo tengas claro, recuerda pedir una cita previa.
- La primera sesión, irá principalmente orientada a la toma de contacto, la recogida de información y a la resolución de dudas respecto a la terapia. No obstante, a veces puede ser necesario realizar alguna sesión más para estar seguros de que hemos hecho la elección adecuada. La duración de las sesiones puede variar según el profesional, aunque lo más frecuente es que sean de aproximadamente 60 minutos.
- No debes olvidar que acudir a las primeras sesiones, nunca debe comprometerte a nada. Deberás ser tú quién decida en última instancia si continuar el tratamiento con es@ profesional, o por el contrario, buscar algo que encaje mejor contigo.
- A la hora de recibir Orientación Psicológica, es importante saber que la terapia Psicológica es un proceso, y como tal, requerirá de cierto tiempo hasta que llegues a encontrarte mejor. Todo dependerá de las circunstancias asociadas a tu situación, y sobretodo, del hecho de que cada persona es un mundo y no todos evolucionamos al mismo ritmo.
- Por último, recuerda que la efectividad de la terapia se basará, entre otros aspectos, en la implicación que el paciente tenga con el tratamiento. En este caso, Paciente y Terapeuta deberán actuar como un equipo.
¿Cuál es el papel del Psicólogo?
El papel del Psicólogo consiste en ayudar a la persona a definir, comprender y afrontar aquella situación que actualmente está generando tanto sufrimiento. Juntos, Paciente y Psicólogo, emprenden un camino a través del cual se enfrentan al problema de la manera más adaptativa posible. En esa relación terapéutica, el Psicólogo colabora aportando la perspectiva y las herramientas necesarias para facilitar que el Paciente pueda salir de la situación en la que se halla inmerso. De este modo, con los recursos adecuados, el Paciente podrá comenzar a realizar cambios en su vida. Cambios en positivo en pos de una estabilidad emocional y una mayor calidad de vida.
Muchos profesionales seguimos trabajando para erradicar el concepto erróneo que, en ocasiones, se sigue teniendo sobre el papel del Psicólogo. Basado en el hecho de que, sólo se acude en busca de orientación psicológica cuando uno padece algún trastorno severo. Un concepto muy cercano a lo que comúnmente se conocería como “locura”, un término que si me lo permitís, es bien feo, además de despectivo. Afortunadamente se trata de una idea que cada vez es menos frecuente en nuestra sociedad. Cada vez son más las personas que acuden a Terapia porque necesitan orientación de algún tipo para ellos mismos o para sus familias.
En resumen diría que El papel del Psicólogo es, entre otros, ayudar a la persona a evitar el sufrimiento y aliviar el dolor, pues como decía Buda «El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional».
Si tienes dudas o necesitas más información puedes hacer uso del apartado Preguntas a la Psicóloga.